Volvimos a la clínica veterinaria Atlántico para la revisión anual de nuestra perra, y la experiencia fue tan buena como la primera vez. La veterinaria recordaba el historial de nuestra mascota y nos preguntó por cómo había evolucionado desde la última visita. Nos explicó con calma cada resultado del chequeo, sin prisas y sin intentar vendernos análisis que no hacían falta. Lo que más valoro es esa constancia en el trato: no te reciben como a una clienta nueva cada vez, sino como a alguien que ya forma parte del barrio. La clínica sigue igual de limpia y el equipo mantiene esa cercanía que cuesta encontrar. Para nosotros, que vivimos en Pontevedra y queremos un sitio de confianza para nuestra perra, esto es justo lo que buscábamos. Si estáis dudando entre varias clínicas, os recomiendo que leáis las reseñas de otros vecinos en la página de opiniones antes de decidir.